jueves, 13 de octubre de 2011

viernes, 30 de septiembre de 2011

Una tarde en Torrefresneda






UNA TARDE EN TORREFRESNEDA
Por Juan Rodríguez Pastor


El lunes 26 de septiembre de 2011 retomamos nuestros “Caminos de tinta y papel” y llegamos al pequeño y bonito pueblo de Torrefresneda. Por estos pueblos nuevos andan los parceleros en pleno movimiento, ya que aún no han terminado de cosechar el maíz y ya han comenzado a cosechar el arroz, que va cambiando su color verde por el amarillo.

Es una sensación curiosa la que se siente al recorrer un pueblo que tiene menos años que uno mismo, ya que fue en 1971 cuando llegaron los primeros colonos a Torrefresneda. Pero, antes, pasamos por la Biblioteca de El Torviscal, donde Aurelia nos había buscado una revista que publicó la Cooperativa para conmemorar el 50 aniversario de aquel pueblo. Algo así tiene en mente, Javier, el alcalde de Torrefresneda, para conmemorar el 40 aniversario de su pueblo. Es este un hermoso proyecto: recoger los testimonios de las primeras familias de colonos.
Y justamente a eso animamos a las 18 personas que se acercaron a nuestra charla. Recoger por escrito parte de nuestro saber popular es una tarea necesaria y, a la vez, gratificante.

La charla no pudimos impartirla en la biblioteca, porque se encuentra en la primera planta del ayuntamiento, lo que dificulta el acceso de las personas mayores; pero nos reunimos en el antiguo salón parroquial, que es muy acogedor.

La charla derivó enseguida hacia los inicios del pueblo, con la llegada de familias de diferentes procedencias, las dificultades de los primeros años... Anunciación nos contó la extrañeza que le producía cuando la señora Engracia, de Usagre, decía que iba a “argofifar”; es decir, a fregar el suelo con un trapo o “argofifa”. A Julia le chocaba mucho que lo que ella llamaba bacía en Don Benito, aquí se llamara jofaina o palancana.

Como Torrefresneda depende de Guareña, no faltaron los dictados tópicos referidos a esta localidad. Juana, que es de Valdetorres, nos contó que a los de Guareña se les conoce porque, en el campo, comen tumbados como los romanos, ya que dicen: “Pa comer de pie, sentaos; y pa comer sentaos, tumbaos”.

Después, todos nos reímos al ver que aprobábamos con sobresaliente el examen sobre nuestros conocimientos de saber popular. ¡Cuántas cosas hemos aprendido a lo largo de nuestra vida, sin esfuerzo, sin darnos cuenta...!

Manuela nos contó un acertijo del olivo y las aceitunas: “Sanguindón está sentado, con doscientos a caballo, todos vestidos de negro, menos Sanguindón el viejo”. También Catalina, Mari y Javier nos contaron acertijos;. Lucía, Juana y Ana, cuentecillos; Ana, Mari y Juana nos contaron unas travesuras que hacían de niñas: llamar a las puertas con un hilo, tirar cántaros viejos y bombillas a las casas...

No faltaron las referencias a las supersticiones. Ana nos contó la atracción que sienten los lagartos en el campo por las mujeres que tienen el periodo; Javier oyó decir que algunas yeguas se quedaban preñadas del viento...

Tampoco faltaron las anécdotas de los colonos, de la dureza de los primeros años, de la suegra de Juan “Pelaburros”... Y es que estos pueblos nuevos forman una especie de gran familia, donde casi todos se conocen. Un chico joven, cuyo nombre no anoté, era pariente de un colono de Hernán Cortés; Anunciación (de Helechosa) vivió en los barracones de Valdelacalzada antes de llegar a Torrefresneda, Manuela (de Puebla de Alcocer) tiene familia en Entrerríos y Hernán Cortés...

Al final, cuando dejamos Torrefresneda, nos despidió la mirada de un viejo colono que, con su sombrero pajizo, estaba sentado en un banco de la plaza.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Caminos de Tinta y Papel prosigue su ruta

Tras el parón veraniego, la campaña Caminos de Tinta y Papel 2011 retomará su actividad visitando las siguientes localidades.

26 de septiembre – 2 de octubre: Torrefresneda
3 de octubre – 9 de octubre: San Pedro de Mérida
17 de octubre – 23 de octubre: Trujillanos
24 de octubre – 30 de octubre: Mirandilla
7 de noviembre – 13 de noviembre: Torremayor
14 de noviembre – 20 de noviembre: Cordobilla de Lácara
21 de noviembre – 27 de noviembre: Carmonita
28 de noviembre – 4 de diciembre: La Zarza


Antes de dar comienzo a esta nueva fase mantendremos un reunión previa a la llegada de la Campaña a cada localidad. Esta reunión servirá para informaros detalladamente de todos los aspectos en cuanto a horarios, ubicaciones, requisitos, etc... además de entregaros la cartelería necesaria para su difusión.





lunes, 30 de mayo de 2011

Una mirada cómplice a Carlos Echepare (Musicando Teatro)

La compañía teatral Musicando Teatro ha sido la encargada de cerrar la Campaña en las localidades de Villar de Rena, Hernán Cortés, Valdehornillos y Ruecas. Con su humor de siempre y su buen hacer sobre el escenario, Carlos Echepare ha sabido meterse en el bolsillo -simbólicamente, se entiende, aunque con Carlso todo es posible- el aplauso de grandes y pequeños con su espectáculo "El gran Musikoski".

Aquí tenéis algunos momentos estelares de "Musikoski" y sus secuaces:






lunes, 16 de mayo de 2011

Una mirada cómplice a Víctor Mariñas.

El cantautor extremeño Víctor Mariñas forma parte de la campaña Caminos de Tinta y Papel desde hace tres años. Mariñas, reconocido por la calidad de sus trabajos discográficos y la peculiar emotividad que imprime a su voz, ha estado siempre vinculado de un modo u otro con la poesía y la literatura. Así, en su primer disco (que fue libro-disco, editado por Planeta) deslumbró a propios y extraños al poner música a diez sonetos de Antonio Gala. En su segundo trabajo discográfico, abrió su estilo a otras influencias como el bolero y el tango, sin perder un ápice de su identidad.

Desde aquí queremos invitaros a disfrutar una vez más de la sensibilidad y el buen hacer de este músico que muchos de vosotros habéis tenido la ocasión de conocer en vuestra localidad:

Salud y Poesía!

jueves, 12 de mayo de 2011

Una tarde en Ruecas






UNA TARDE EN RUECAS

Por Juan Rodríguez Pastor


Una amplísima plaza espera al viajero que llega a Ruecas.

En su Casa de Cultura nos esperaba a nosotros un grupo de señoras con las que conectamos rápidamente. Para un pueblo es una suerte contar con grupos así: mujeres que participan en todos los actos culturales, hacen teatro, van a la escuela de adultos (Romualda, que tiene 78 años, aprendió a escribir a los 62 años), asisten a los cursos que se organizan...

Este grupo de Ruecas incluso se ha animado a representar una obra de Federico García Lorca y, como alguna no sabe leer, se ha aprendido el papel escuchándolo.

Caer en un sitio así es muy gratificante. Pasamos un par de horas tan entretenidos que Dolores, al final, me dijo que por qué no volvía al día siguiente. Antes, Dolores nos contó lo que le había costado hacer que su marido dejara de decir trujo o anteaño en vez de trajo y el año pasado.

Luego nos reímos con los dictados tópicos de los pueblos natales: Quintana de la Serena (nabúos), Puerto de Santa Cruz, Aceuchal (piporros), Villalba de los Barros (Villarveja, pata de coneja), Salvaleón (porrineros), Miajadas (marruchinos)...

Después hablamos de lo que supuso la colonización, un proceso muy duro que trajo a estos pueblos nuevos a miles de familias.

Ana, la concejala, que tuvo la amabilidad de acompañarnos, nos contó que han publicado varias revistas donde se recogen algunos testimonios de los primeros colonos; el año pasado, además, celebraron el 50 aniversario del pueblo. Su madre, Antonia, nos contó el periplo de su familia, que marchó desde Villalba de los Barros a Valdelacalzada, y luego desde Valdelacalzada a Ruecas, donde llegaron ocho familias en un camión, atravesando el badén de Ruecas, que venía a tope de agua.

Basi nos recitó una bonita poesía que ha escrito con sus recuerdos de Ruecas; ella vino a una finca cercana ya en 1957, cuando aún no había colonos en el pueblo.

Todas querían contarnos cosas: Dolores, Romualda y Antonia nos contaron acertijos y trabalenguas; Plácida nos contó dos cuentecillos obscenos, Mari nos habló de Juan “Pelaburros”, otras señoras, cuyo nombre no anoté, nos contaron dichos, refranes, la canción de las parcelas (Cuando voy a mi pueblo, / mis paisanos me suelen decir: / ¿Qué te han dado en ese pueblo nuevo / que no te acuerdas de venir aquí?...)

Hubo un momento en que Ana puso cara de sorpresa, porque su madre estaba contando cosas que ella nunca le había oído.

Nos hubiéramos quedado más tiempo, porque cada persona tiene una historia preciosa. Tras la charla, Basi nos contó sus andanzas, desde Riolobos (Cáceres) a Alemania, donde estuvo cinco años, antes de recalar en Ruecas y quedarse con la parcela de su hermano, quien tenía diez hijos, no sacaba suficiente para pagarla y se tuvo que ir a Madrid.

Basi ha escrito una poesía con su historia. Nosotros aprovechamos la charla para animar a todas estas buenas mujeres a que recojan en una libreta, poco a poco, todas sus vivencias, todos sus recuerdos, para que podamos decir como Basi en su última estrofa:


En estas breves palabras
está la historia de Ruecas,
yo me he atrevido a escribirla,
les invito a que la lean.


viernes, 29 de abril de 2011

Una tarde en Valdehornillo






una tarde en VALDEHORNILLO

Por Juan Rodríguez Pastor

En la plaza de Valdehornillo, una glorieta homenajea a los primeros colonos que poblaron este hermoso pueblo de colonización. Como llegamos temprano y era una hermosa tarde primaveral, estuvimos recorriendo algunas calles cercanas a la plaza, todas con nombre de río, antes de acercarnos a la Casa de la Cultura.

Es la Casa de Cultura un edificio muy coqueto. En la entrada nos saludó la exposición de “la Biblioteca Animada”, que forma parte de esta Campaña. Luego fuimos nosotros quienes saludamos a Beni, la bibliotecaria, y a algunas señoras que nos esperaban en la Biblioteca. Con ellas charlamos unos minutos, mientras terminaban otras mujeres que asistían a un curso de Risoterapia.

Al final nos reunimos 17 personas, entre ellas un niño y un señor mayor, Francisco, originario de Montijo, al que todos conocen por su apodo, “Bigote”. Lo curioso es que Francisco tuvo bigote de joven, en Montijo, pero allí le apodaban “Corcha”; después, al venir a Valdehornillo, cuando ya no tenía bigote, le empezaron a llamar “Bigote”. Cosas de la vida.

Entre los asistentes, nos llevamos una agradable sorpresa, la de encontrarnos con Mari Pepa, la mujer de Paco “el Cartero”, el cual ha colaborado con nosotros en un libro que preparamos sobre la tradición oral en los pueblos de colonización.

Realmente con nuestra charla también hacemos casi un curso de risoterapia. Por lo menos todos nos reímos cuando María, Antonia y Tere nos contaron versiones del cuento “Pilongos y castañas”. En las versiones de María y Antonia, el protagonista era un cura; en la versión de Tere, un cura y una monja.

También nos reímos con los dictados tópicos. Cada uno fue contando el de su pueblo de origen: Almendral, Hornachos, Montijo… Tere nos contó un dictado de Lobón (De Lobón con serón, trolorón). Nos reímos incluso con un dictado de Orellana la Vieja que recogió en el siglo XVII Gonzalo de Correas, y que afortunadamente ya no se dice.

De forma más seria recordamos la llegada de los primeros colonos a Valdehornillo, por los años 1968 y 1969, y lo duros que fueron aquellos primeros años, cuando en el pueblo no había agua, luz ni calles asfaltadas. Para ir al médico, a Medellín, Joaqui tardó cuatro horas; la llevó su madre, montada en una burra.

Después, tuvimos que reírnos otra vez al recordar las aventuras de Juan “el Alcalde”, que venía con su caja de Colacao y cortaba el pelo a los colonos, incluso sentados en los balates. Marcela nos contó que a su marido, Manuel, le cortó una oreja; y Tere recordó que, cuando Juan se sacó el carné, practicaba con la manivela de las compuertas.

Raquel, Tere, Marcela, Francisco y María recordaron acertijos; Tere recordó el cuento de “El cura chiquito”; Josefa, alguna rima infantil; Raquel y Joaqui nos contaron trabalenguas; Pepa, María, Raquel, Joaqui y Antonia nos recordaron algunas creencias y supersticiones referidas a la noche de san Juan, a los dientes que se caen a los niños, a la luna, las oraciones para encontrar objetos perdidos…

María nos contó cómo, siendo una niña, fue con su abuelo, en una burra, desde Barcarrota a Valdelacalzada, y el miedo que pasaron al cruzar el río Guadiana. Emilia, originaria de Valdemorales, nos contó cómo se reían de ella, porque distinguía la pronunciación de las consonantes “ll” y “y”; por eso, la llamaban “la del pollo”, haciendo hincapié en la pronunciación de la “ll”. Tere nos cantó la canción de los colonos, que aprendió en Barbaño. Y Joaqui nos dijo la canción que sacó al pueblo un colono, Antonio “Garabato”: Valdehornillo, / la tierra que tú tienes / no la quieren ni los grillos…

Cuando nos alejamos de Valdehornillo, algunos colonos estaban ya sembrando las parcelas. Nosotros esperamos también otra cosecha: que alguien de “Valdo” recupere los escritos del señor Felipe sobre los orígenes de este pueblo.