jueves, 25 de noviembre de 2010
viernes, 19 de noviembre de 2010
3 DE DICIEMBRE: III ENCUENTRO LITERARIO (DON ÁLVARO)
Queridos amigos y amigas:
Como coordinador de la Campaña de Animación a la Lectura y Escritura Caminos de Tinta y Papel 2010, promovida por la Asociación de Gestores Culturales de Extremadura y patrocinada por la Excma. Diputación de Badajoz, quiero de antemano agradecer vuestra participación y entusiasmo.
Una vez finalizado el recorrido por las 16 localidades, es momento de recoger los frutos del camino, los textos y experiencias que ha propiciado el paso de la Campaña por vuestras localidades. Queremos reunir todos los textos escritos y, de paso, escuchar el testimonio de todo aquel que quiera expresarnos su experiencia durante los talleres y las actividades de la Campaña.
También queremos hacer un sencillo homenaje al poeta Miguel Hernández, por lo que durante este Encuentro se leerán poemas del autor de "Las nanas de la cebolla".
Para ello, el próximo 3 de diciembre celebraremos el III Encuentro Literario Caminos de Tinta y Papel que este año tendrá lugar en la Casa de la Cultura de Don Álvaro y al que esperamos podáis asistir todos los que habéis participado en los talleres.
Desde la Asociación de Gestores Culturales de Extremadura, ese día pondremos a vuestra disposición varios autobuses para desplazaros hasta Don Álvaro. Este Encuentro Literario incluye, además de diversas exposiciones y actividades culturales, un almuerzo tras el cual se dará por concluida la jornada.
Os pedimos por ello que antes del viernes 26 de noviembre de 2010 nos confiéis el número exacto de personas por cada localidad que acudirán al Encuentro Literario. A este acto asistirán el alcalde de Don Álvaro, representantes de la Excma. Diputación de Badajoz, así como de la directiva de AGCEX.
Para más información, os recuerdo el número de AGCEX: 924 00 98 10.
Salud y Poesía!
Daniel Casado
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Una tarde en Manchita





Una tarde en Manchita
Por Juan Rodríguez Pastor
El fuerte viento y el aguacero de una tarde otoñal acompañaron nuestra llegada a Manchita. En
Poco a poco fueron llegando los “manchiteros”. Uno de los primeros debates que surgieron fue si los de Manchita se llaman así, “manchiteros”, o “manchegos”, como era habitual antiguamente. No llegamos a ninguna conclusión, lo que nos demuestra que los materiales de la tradición oral están vivos, no son inmutables.
Antes, Daniela nos contó otra versión del cuento “Pilongos y castañas”; y su hermano Andrés nos recitó unos versos del romance de ciego “El crimen de Don Benito: Inés María y su madre / iban a misa mayor, / y en la mitá del camino / con don Carlos se encontró. / Don Carlos le ha dao un beso; / ella le ha dao una guantá. / –Esa guantá que me has dao / me la tienes que pagar...
Entonces, Daniela preguntó a su hermano que a quién había oído ese cantar. Y Andrés respondíó que se lo había oído mayormente a ella. Asi que yo pregunté a Daniela que dónde lo había aprendido ella; y esta fue su respuesta:
–Pues, pa que vea usté, se lo voy a decir como es. Yo era más jovencilla... Íbamos a coger acitunas y si una se liaba a cantar el romance de Inés María, pues ya las otras se lo iban cogiendo...
No faltaron otros dictados tópicos. Francisca nos contó que, cuando iban a Guareña, les decían: ¡Qué casualidad!, cuando venías por la alberca quitamos la mesa, para no invitarles a comer. Y Daniela nos contó este otro: Valdetorres, pincha a la burra, verás cómo corre.
Después todos disfrutamos viendo cómo aprobábamos con nota el examen sobre el folklore infantil: “Antonio, retoño”, “Cigueña malagueña”, “Pim pim salamacatín”, “De codín de codán”, etc.
Mercedes nos contó varios falsos cuentos, como “El cuento del barrilín” y este otro: El cuento de pan y pimiento, hice un hoyito y me cagué dentro.
Mercedes, Daniela y María contaron muchos acertijos. De algunos adiviné la solución, con el aplauso general; pero otros no los había oído nunca (¡y eso que he recogido casi mil!) y tuve que rendirme: Un caballero de Fuenteovejuna, / ¿cuál es el ave que vuela, / que no tiene pluma, / que pica y aprieta / y cría a sus hijos / sin darles la teta?
María nos hizo reír en varias ocasiones, salpicando la charla con abundantes dichos, como este: Un cazador cazando / ha matado un ciervo, / y a su casa llevó / solo los cuernos. / Y la mujer le dice: / –Anda, ignorante, / con los que yo te pongo / tienes bastante.
Amparo, Mercedes y María nos contaron trabalenguas; M.ª Ángeles nos contó oraciones como la de san Antonio y la de las ánimas benditas; Francisca nos contó una historia que le contaba su maestra, doña María Sánchez, sobre la culebra que mamaba a una mujer…
Tantas eran las cosas que todos querían contar que, al final, apenas tuvimos tiempo para narrar un par de cuentos. Así que Jacinta y yo nos marchamos muy satisfechos por esta tarde tam animada que nos proporcionaron los “manchiteros”, pero, a la vez, un poco tristes, porque con Manchita se cierran estos “Caminos de Tinta y Papel”, una, para nosotros, más que gratificante Campaña de Animación a
Desde 2008 participa en la campaña Caminos de Tinta y Papel.
jueves, 28 de octubre de 2010
Una tarde en Valdetorres, por Juan Rodríguez Pastor





VALDETORRES
Llegamos a Valdetorres el 25 de octubre, en una tarde soleada. Antes, gozamos viendo ya las primeras grullas, a centenares, en los arrozales cercanos a Obando, al comienzo de las Vegas Altas. Hicimos una nueva parada en el Castillo de
En Valdetorres nuestra sorpresa fue encontrarnos a Anabel, la concejala. Fue mi alumna hace más de veinte años en un Instituto de Don Benito. Anabel recordaba que recogió un cuento, el de “
En aquel lejano curso, otras dos alumnas de Valdetorres, Maite y Manoli, recogieron cuentos. Algunos eran muy buenos y les pedí que intentaran grabarlos; así fue como, gracias a estas buenas alumnas, hoy, en casi todos mis libros de cuentos, hay alguno de Valdetorres.
A mi hija María, de pequeña, le encantaba el de “Blancaflor, la hija del Demonio”. Otro, también maravilloso, el de “
Metidos ya en nuestra charla, tuvimos otra sorpresa: había casi tantos hombres como mujeres. Incluso el alcalde, Roberto, tuvo la amabilidad de acompañarnos. Paco, que nació en Monesterio, contó cómo le extrañaban algunas expresiones de Valdetorres, como no me vaga, para indicar que no se tenía tiempo. Nunca había oído esa expresión; pero, en Monesterio también usan palabras diferentes, como algofifa (trapo de fregar) o farrondón (que en Valdetorres llaman pitera, una zona de la pared que está descascarillada).
Guareña, por estar cercana, es la localidad que más aparece en los dictados tópicos de Valdetorres, y no demasiado bien, porque se les tacha de atravesaos, de malos (De Guareña, ni el aire que venga).
M.ª Carmen nos contó una rima infantil (Digodín, digodán / de la vera de San Juan…) y Eloy se apresuró a jugarlo con Felipe, con otra versión semejante (De codín, de codán…). Anabel nos recordó otra rima (Pim, pin, salamacatín, / vino la pollita con su sabanita…) y Paco recordó otra de su pueblo (Pimpirigaña, / juguemos a las cañas, / los perritos en el monte…)
Perpe nos contó un acertijo de la campana (Una vieja tonta y loca, / con las tripas en la boca, / llama gente y alborota), Eloy nos dijo un trabalenguas que cuenta a sus nietas y estas no saben repetir (Río abajo van cuatro tablas mal intirivincuntuladas…) y Antonia nos contó el caso de una mujer a la que mamaba la culebra. También salió el tema de una creencia que ahora se está extendiendo: la de que, cuando pasa el afilador, se muere alguna persona.
Con los cuentos, llegó la emoción de escuchar el de “
Y, al final, el propio Eloy, nos recitó una hermosa oración, de “Santa Catalina”. Eloy estaba orgulloso; esa oración se la enseñó su abuela, y ahora, a sus 73 años, ha conseguido recordarla y escribirla ya casi completa (En la ciudad de Carmona / y en el reino de Navarra, / había una doncellita / que Catalina se llama…). Fue un colofón precioso, porque este es el mundo de la tradición oral, de estos materiales que estarán en nuestro recuerdo toda la vida.
Cuando nos alejamos de Valdetorres, atravesamos el badén del Guadiana y seguimos las curvas del camino de Confederación que corre paralelo a una acequia, camino de Yelbes.
lunes, 25 de octubre de 2010
De regreso a Don Álvaro
DON ÁLVARO
Desde que estuve en Don Álvaro en
Ya en la charla, aprovechamos para hacer un breve repaso a lo que es la tradición oral. Me centré en algunos aspectos particulares, como los dictados tópicos, conmemorando el centenario del nacimiento de don Antonio Rodríguez Moñino.
No faltaron algunos acertijos y algunos trabalenguas, que me vendrán muy bien para futuros trabajos: “Perejil de la perejilería” (Paqui Barrero), “Con un vaso de agua fría me descorazonaría yo” (Inés Montero), “Un clavo en la calva de un calvo se clavó” (Visi Paredes)...
Un hermoso ejemplo de lo que es la tradición oral nos lo proporcionó Jerónima: aunque apenas conoció a su abuelo, sí recordaba un dicho que solía decir: “En casa de naide, que no entre naide, porque no sabe naide cómo está naide”
Tampoco faltó el tema de las supersticiones: la curación de las verrugas (con hojas de olivo), el emparcho de los niños (como se curaba espurreando aguardiente, algunas “curanderas” acababan algo alegres)…
Pero, especialmente aprovechamos para hacer un recorrido por los recopiladores extremeños de cuentos: Gonzalo de Correas (una señora, cuyo nombre no grabé, recordaba el cuento del zurrón: “Canta, niño, canta, que si no, te doy con la palanca”), Matías Ramón Martínez (A Isabel le hizo ilusión recordar el de “Mariquita y Periquito”, porque se lo contaba su madre de chica: “No me quedé con él, ¡y tenía una gana yo de oírlo…!), Curiel Merchán, Rafael García-Plata (otra señora nos contó una versión cuyo protagonista era la imagen de san Bernabé bendito: “Dichoso san Bernabé, / criao en mi rabanal, / los milagros que tú hagas / que me los cuelguen aquí atrás”)...
Paqui nos contó el cuento del que fue al médico, porque comía jabas por la mañana, a mediodía y por la tarde; Visitación nos contó un cuento de tontos, de un pastor que quería echarse novia y le llevó unas migas en los jarapales de la camisa…
Después Brígida nos agasajó con un café y dulces, y, como es lógico, aprovechamos el rato para grabar más cuentos. Juan nos contó varios casos verídicos de algunos bebedores de vino, Inés Montero nos contó el de “Los dos pastores y las migas”, el de “El garabacho en el gazpacho”, y una preciosa versión del cuento de la señora y del médico, del que ya hace medio siglo nos dejó una versión Moisés Marcos de Sande, en Garrovillas de Alconétar. En la versión de Inés, la mujer va al médico y le dice:
“–Pos mire usté, que he comido unos pínguilis pínguilis, que no me asentaron en el kirieleison, me temblaron las columnas y caí al…” (no se oye)
Como el médico no entendía nada, dice la criada:
“–Pues mire, doctor, mi señora que se ha comido unas jabas jabotas, que no le sentaron en la barrigota, y le temblaron las patorras y cayó a tierra como una machorra.”
Finalmente nos despedimos de todos los ajumaos, con la certeza de volvernos a ver pronto, en diciembre, en el cierre de esta magnífica III Campaña de Animación a
jueves, 7 de octubre de 2010
Una tarde en Valverde de Mérida
El lunes 4 de octubre de 2010 llegué a Valverde de Mérida tras recorrer las Vegas Altas del Guadiana, donde ya las máquinas cosechaban el arroz y el maíz.
Como era temprano, di una vuelta por el pueblo. La iglesia de Santa Marina es de grandes proporciones. En uno de sus costados una placa y una corona recordaban antiguas hazañas de dos valverdeños que defendieron tierras canarias de los barcos ingleses.
El bar de Guille estaba cerrado, así que tomé un café en el Mirador, en la plaza, mientras algunos hombres jugaban al parchís.
Me encanta ver la sorpresa de la gente al descubrir que casi todo lo que comentamos les suena y lo van recordando. Enseguida fuimos desgranando anécdotas antiguas de cuando la gente de nuestros pueblos era tan cerrada en el habla, en las costumbres…
Luego dimos un repaso a los dictados tópicos de los pueblos vecinos. En Valverde llaman cucos a los de San Pedro, ajumaos a los de Don Álvaro, galápagos a los de Villagonzalo, piporros a los de Guareña (aunque los de Guareña no lo saben)…
Después, recordamos que en Valverde a los suegros se les solía llamar tíos, y así lo sigue haciendo la gente mayor: tía Antonio, tía María…
No faltaron las rimas infantiles, las canciones, los juegos (aprendí que el juego de la rayuela se llama el cala en Valverde), acertijos (Redondo como un queso y chilla como un conejo: la polea para sacar agua del pozo), costumbres (tirar tiestos y zumerios a las casas), supersticiones (curar el emparcho a los niños espurreando un buche de aguardiente sobre su barriguita), etc.
Rosi Barroso nos sorprendió con este trabalenguas:
¿Cómo quieres que te quiera,
si el que quiero que me quiera
no me quiere como quiero que me quiera?
Si el que quiero que me quiera
no me quiere como quiero que me quiera,
¿cómo quieres que te quiera?
Josefa nos rezó la oración de san Antonio, aunque no recordaba el final. Pero entre su hija y ella sí nos contaron otra oración, para las tormentas:
A san José bendito
se le perdió el bastón;
se lo encontró.
–¿Dónde vas, José?
–A quitar estas tormentas tan bravas
que van por los cielos,
a quitarlas y a ponerlas
donde no haya era ni vereda
ni flor de tomillo
ni canten los gallos
ni lloren los niños.
Al final, como siempre, nos reímos con los cuentos y la tarde se nos hizo corta.
A las ocho, mientras dejaba atrás el pueblo, algunos valverdeños paseaban con mucho sosiego por el camino del cementerio, acompañados por el último sol de una hermosa tarde otoñal.
viernes, 1 de octubre de 2010
Caminos de tinta y Papel en Llerena
LLERENA
El lunes 27 de septiembre de 2010 llegué pronto a Llerena. Paré en
En
Entre el público me encontré con mi amigo Román, con quien compartí trabajo un par de cursos en el Instituto de Herrera del Duque. Le pedí que echara algunas fotografías, ya que Jacinta no pudo acompañarme en esta ocasión.
Carlos, el concejal, tuvo la amabilidad de presentar el acto y de quedarse a escuchar toda la charla.
Por su parte, Curro, el bibliotecario, hizo una presentación que me dejó sorprendido. Después le pregunté que cómo sabía tantas cosas y me contestó que “bicheando” por los libros y por internet.
La distancia que separaba mi mesa de los asientes se acortó en cuanto comenzamos a desgranar, con ejemplos, lo que significa la tradición oral. En algunos momentos, los asistentes participaron con sus respuestas (que no pude grabar bien, por la distancia), con sus risas…
Por mi parte, había preparado un par de sorpresas. Estando en Llerena, era obligatorio hablar de doña Cipriana Álvarez, abuela de los poetas Machado. Esta mujer pasó en Llerena algunos temporadas, en 1883, 1884…, porque aquí vivía su hermana. Y en Llerena recogió más de 50 cuentos, aunque solo han llegado a nosotros algunos. Por supuesto, conté uno muy bonito, el de “Las cinco demandas”. Doña Cipriana también fue la fundadora, junto a Felipe Muriel, de la sociedad “El Folklore de Llerena”.
La segunda sorpresa se refería al escritor llerenense Arturo Gazul, quien da nombre a esta hermosa biblioteca. Conté algunas cosas inéditas de este escritor, porque en 1945 recogió materiales del folklore de Llerena para su amiga Isabel Gallardo. Así que aproveché para leer algunos fragmentos de este trabajo.
Cuando nos alejamos de Llerena, los últimos rayos de sol hacían resaltar sus magníficas torres.

